En lo que tiene que ver con la relación de la Argentina con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Gobierno tiene en Washington un sólo: que, además de la flexibilización de la meta de reservas del Banco Central de la República Argentina (BCRA), el organismo que dirige Kristalina Georgieva acepte renegociar la meta de déficit fiscal.
Y que ésta, en lugar del 1,9% comprometido para 2023 en el pacto de Facilidades Extendidas firmado el 25 de marzo pasado, se pueda estirar hasta un nivel cercano al logrado el año pasado, con un 2,4% final.