La asociación entre el fútbol y el tango es propia de los orígenes de ambas manifestaciones de raíz cultural en la Argentina.
A principios del siglo XX, la pelota y el bandoneón se mixturaron en un maridaje que se consolidó con el tiempo. Roberto Goyeneche es, seguramente, el puente que unifica sendas expresiones populares.
El "Polaco", quien trabajaba como colectivero, empezó a cantar en los clubes de barrio porteños vecinos como Saavedra, Núñez y Urquiza, mientras era habitante de la tribuna popular en el primitivo estadio de Platense.
Ya cuando trabajaba en medios periodísticos solía ver al enorme cantor -mi tanguero preferido- con su camiseta blanca de la franja marrón junto a Julio Cozzi - el legendario arquero "calamar"- viendo los partidos en la platea del "Ciudad de Vicente López".
Hoy, allí donde esté, debe estar festejando el regreso de los Calamares a la A tras 22 años -quizás como en su magnífica interpretación de "Naranjo en flor", cuando expresaba que "primero hay que saber sufrirrr..."-.