El consumo argentino de carne vacuna atraviesa uno de sus momentos más bajos de la historia y, a su vez, se registran cambios importantes en cuanto al comercio de este alimento clave en la dieta de los argentinos.
Según el último informe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), durante los primeros seis meses de 2026 el consumo per cápita promedió 47 kilos, “el nivel más bajo en al menos 60 años”.
En 2027 esto podría revertirse levemente de la mano de una mayor productividad del rodeo vacuno y del incremento de las importaciones, que tienen cada año un peso mayor en el mercado interno.
El cambio no solo se ve en cuánto se come, sino también en dónde se compra. Según el informe, “las carnicerías independientes representan aproximadamente el 25-30% del total de las ventas domésticas de carne vacuna, mientras que los supermercados comercializan el resto”.
Es decir, los grandes supermercados ya concentran aproximadamente entre el 70% y el 75% de las ventas de carne vacuna, consolidando un cambio importante en la estructura tradicional de comercialización.