El nuevo gobierno está cumpliendo su primera semana. Han sido unos días muy duros en los que se anunciaron las primeras medidas de ajuste para enderezar el rumbo que veníamos trayendo y nos arrastró hasta acá.
Dejar de vivir en la mentira, entender que debemos enfrentar la grave realidad.
Y es que nos encontramos padeciendo pobreza que no para de crecer, una moneda sin valor, caída en los niveles educativos, falta de insumos médicos, inseguridad, imposibilidad de importar y limitaciones para exportar, por solo nombrar alguno de los principales problemas. Esto debería ponerse fin y estas medidas, esperamos, tienden a eso.
Sabemos que hay sectores que van a necesitar algún tipo de contención para atravesar estos meses que nos esperan (ojalá sean pocos) y que algunos, van a poder hacerlo en mejores condiciones que otros, pero en Argentina el orden no ha sido la condición natural y la fiesta de algunos, tenemos que pagarlas absolutamente todos.
Parece ridículo tener que explicar que los recursos no son ilimitados, que si se les da a unos, se les saca a otros y que justamente, ese es el punto del juego democrático. Hasta el momento no hemos sabido jugarlo bien y con 40 años de democracia, ya tenemos que entrar a la madurez.
Ojalá este modelo que seguramente no es perfecto, nos permita acercarnos un poco más a la realidad de otros países cuyas administraciones, al contrario de las nuestras, conocen de sembrar para cosechar, del esfuerzo necesario para obtener los logros.
UCIM siempre dirigió su opinión en favor a un sinceramiento en las tarifas que durante décadas estuvieron pisadas. Además, son indispensables las reformas de los sistemas impositivo y laboral y un programa económico que ataque el flagelo de la inflación, la inseguridad, la educación, la pobreza y la indigencia. No nos queda más tiempo que perder.
Partimos de una base muy mala, es verdad. La anterior administración ya había llegado a fondos realmente profundos, es por eso que se asocia la recuperación con sufrimiento, porque no podemos permitirnos más hacernos los distraídos y no comprometernos para ser parte de la solución.
Consideramos que se han tomado medidas que atacan a la raíz del problema y “se deja de poner parches que acaban por fracasar más pronto que tarde, como lo son los controles de precios y las restricciones por doquier. También, es positivo el anuncio vinculado a un reordenamiento del mercado de cambios. Las tremendas trabas existentes no solo estaban asfixiando a las empresas directamente vinculadas al comercio exterior, sino que derramaban sus perniciosos efectos sobre toda la actividad económica” dijo el presidente de la CAC, Mario Grinman.
Resulta alentador que se haya encarado esta cuestión de forma decidida sin pretendidas demagogias o falta de convicción.
“Comprendemos la necesidad de, en la emergencia, incrementar algunos tributos, pero es clave que tan pronto como la situación mejore, estas medidas de excepción se eliminen. También es entendible la suba de las partidas de asistencia social, pero no debe olvidarse que son un paliativo para la emergencia y que el trabajo y el mérito deben ser las principales herramientas de progreso social. Estoy seguro de que las nuevas autoridades comparten esta mirada”, finalizó el presidente de la CAC.
Es el momento de esperar a ver cómo responden los mercados, como lo hace la sociedad y también agudizar el ingenio para poder seguir adelante y cuando empecemos de a poco a ver la luz, estar preparados para potenciarnos y ser quienes queremos: Una nación próspera y orgullosa de sus ciudadanos.
Daniel Ariosto
Presidente de UCIM