LÁCTEOS VERÓNICA

La crisis en Lácteos Verónica no se toma respiro y llega a esta instancia del año en su mayor punto de tensión. La lechera acumula siete meses sin producir, al menos un semestre de sueldos sin abonar, y una perspectiva que la acerca velozmente a la quiebra. El contexto de parálisis en las plantas de la firma mantiene en situación de desastre económico a cerca de 700 familias. Al mismo tiempo, la cadena de pagos se rompió por completo y la posición de la familia Espiñeira, los dueños de la empresa, ante esta crisis sigue siendo un enigma para sus propios acreedores.

El panorama en las instalaciones santafesinas de Lehmann, Suardi y Clason ya no refleja actividad industrial. Hoy domina un esquema de vigilancia obrera. Los trabajadores mantienen acampes y guardias permanentes en los ingresos para evitar un eventual vaciamiento de maquinaria o el retiro imprevisto de insumos.

"Estamos viniendo a cumplir turno para cuidar los portones y que no nos dejen en la calle de un día para el otro. La incertidumbre te carcome la cabeza. Van siete meses que nos mantenemos haciendo changas de albañilería, cortes de pasto o lo que salga, y comemos gracias al apoyo de los vecinos o en comedores", comentaron fuentes de los empleados de la lechera.

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