Sergio Massa no cuenta con más apoyo de nadie más que de una parte menor del Gobierno por el horror cambiario que volvió a disparar el dólar a casi $500. Una parte de la mesa del Banco Central operó fuerte para evitar que las cotizaciones financieras, esencialmente MEP y CCL terminen por apunar al Gobierno y pedir una salida anticipada, algo que se dice en casi todos los despachos.
Quien opera para salvar la ropa y evitar esa situación es Estados Unidos, quien con una administración demócrata estropeada y un presidente con dudoso estado de salud y casi ochenta años, quieren que Massa siga en su cargo. La condición de EE.UU. es que se devalúe la moneda un 30% para tomar como actitud de reconciliación y mantener un acuerdo roto que selló Massa y en el que ya nadie cree.