Esta semana, un decreto del Presidente Alberto Fernández quitó un punto de la coparticipación porteña y se lo dio a la Provincia de Buenos Aires, alterando en parte una norma que había tomado -también por decreto- su antecesor, Mauricio Macri. La medida causó enojos en la capital, con un Jefe de Gobierno que se sintió "traicionado" tras haber mantenido algún ánimo dialoguista a la hora de enfrentar la pandemia.
Ante ese tablero, las piezas se movieron rápidamente. Fernández apeló a los gobernadores justicialistas para validar su postura -que busca calmar con plata fresca a la Policía Bonaerense-; y el porteño Horacio Rodríguez Larreta unió puentes hacia las provincias opositoras para evitar el tango de la soledad.
En el damero resultante, estar en la "liga del PJ", por ahora, es mejor. Al menos si lo que se busca son bonos nacionales. La Casa Rosada ya empezó con una serie de hechos que derivarán $31.000 millones hacia jurisdicciones afines. Y diecinueve gobernadores respondieron con un escrito en el que llaman a revisar el sistema de coparticipación en pos de "reducir desigualdades para una Argentina Federal".