El programa firmado por la Argentina con el Fondo Monetario Internacional prevé que el organismo mande unos US$ 10.600 millones en lo que resta del año, bajo la condución del cumplimiento de metas de acumulación de reservas y, sobre todo, de reducción del déficit fiscal.
El Gobierno le pide anticipar parte de esos fondos, con el planteo de que el impacto de la sequía fue muy superior al esperado y pegó más duro de lo esperado sobre la recaudación impositiva.
El equipo de Sergio Massa le expone a los técnicos del Fondo Monetario cómo se derrumbó el ingreso por el impuesto a las exportaciones del agro, y cómo eso se pasó a una baja de reservas brutas que están a punto de quebrar el piso de los US$ 36.000 millones.