El Gobierno sostiene el superávit fiscal y sigue el camino a cumplir la meta acordada con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para este año. Pero, los números de mayo dejaron una señal que varias consultoras privadas vienen siguiendo de cerca: con una inflación que se desacelera, el margen de la “motosierra” libertaria para mantener el ajuste empieza a achicarse.
Durante parte de 2024 y 2025, la aceleración de los precios ayudó a licuar jubilaciones, salarios públicos y otras partidas del gasto. Ahora ese camino comenzó a revertirse en buena medida. Mientras los ingresos tributarios continúan mostrando debilidad, algunas erogaciones indexadas comienzan a recuperar terreno en términos reales.
Los datos oficiales mostraron ese cambio. En mayo, los ingresos del Sector Público Nacional bajaron 4,1% real interanual, mientras que el gasto primario retrocedió 2,2%, según cálculos de IARAF. El resultado fue un superávit primario de $1,92 billones y un superávit financiero de $478.613 millones. Pero ambos fueron menores, en términos reales, a los registrados un año atrás