El próximo jueves 22 de junio Argentina debería abonarle al Fondo Monetario Internacional (FMI) unos U$S2.300 millones correspondientes al quinto pago del acuerdo de Facilidades Extendidas, y como en las reservas del Banco Central ese dinero no está disponible, Argentina no liquidará ese dinero
Como resultado, entraría automáticamente en default. Ahora las normas del organismo que maneja Kristalina Georgieva no tienen tolerancia de tiempos para los países miembros que no cumplen con los vencimientos de los acuerdos vigentes, y quedan calificados en default de manera inmediata.
La buena noticia es que las consecuencias de este veraz internacional no implica la caida al infierno financiero mundial, sino que es el comienzo de un sendero de entre cuatro y seis meses, en donde el Estado en cuestión, en este caso Argentina, tendría tiempo de ponerse al día, para llegar a un nuevo acuerdo, y volver a estar "on track" con el acuerdo vigente.