KICILLOF

Axel Kicillof viaja a Córdoba para liderar una serie de actividades en la capital, La Falda y Cosquín. Será su primera llegada a la provincia en sus seis años y medio que lleva como gobernador de Buenos Aires. Una clara señal de que su desembarco tiene un tinte político detrás de la agenda institucional dispuesta y la búsqueda de acercamiento a una dirigencia desconocida para el economista.

Kicillof no estará con ningún dirigente político de peso del peronismo cordobés. El gobernador Martín Llaryora no lo verá, pero tampoco generará un escenario hostil en su contra. De hecho, ambos tienen diálogos telefónicos frecuentes. Existe una buena relación que los une, más allá de que no estén trabajando en un armado político en conjunto en este momento. Hay una vida política más intensa y más trascendente detrás de las fotos y los símbolos.

Lo primero que hará cuando esté en Córdoba es viajar hasta La Falda, a unos cuarenta y cinco minutos de distancia de la capital, para ver el Congreso del gremio de Sanidad, que conduce Daer. En el anfiteatro donde se arme el acto, el ex secretario general de la CGT le va a dar un fuerte respaldo al camino que Kicillof está armando en la construcción de su precandidatura presidencial y de un liderazgo nuevo dentro del peronismo.

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