Se nos fue el hombre comprometido con las causas justas y nobles. El ser humano de compromiso social y comunitario permanentes. El maestro que ejercía la docencia sin tiza ni pizarrón, pero con gorrita y jogging. El tipo íntegro y de actitud inclusiva e igualadora. El que dejó como legado un mensaje continuo de cómo enfrentar las situaciones complicadas con el fin de superarlas.
Alejandro Sabella venía recuperándose de a poco en la nueva perturbación de salud que se le había presentado en el camino, a los 66 años de edad. El pasado fin de semana había salido del coma en el que había caído durante una semana tras haber contraído un virus intra hospitalario.
De todas maneras, hoy se despidió definitivamente tras una recaída cardíaca.
"Las adversidades forman parte de nuestro camino y nos obligan a ser mejores", supo decir no hace mucho. A Pachorra lo pude tratar en su época como futbolista de Estudiantes y ya era un distinto para pisar la pelota con las medias bajas y con aire de potrero. Eran mis comienzos como periodista en 1983 y el Mago era talento y creatividad puras con una zurda exquisita, que había demostrado con sus inicios en River.
En 2014, durante el Mundial de Brasil, ya era un DT de alto nivel y muy respetado por los jugadores - sobre todo Messi, que se terminó adaptando a la idea de juego -.
Lo evoco ahora con su frase ante estudiantes de periodismo: "Rebélense, luchen, busquen sus sueños. Más nosotros y menos yo, más grupos y menos individuos, más dar y menos recibir". Un grande de verdad, siempre. Y muchas gracias por todo, Mago.